Salida Extraordinaria

Ser tus pies cada noche del Martes Santo, Señor. Ser la luz que guía tu camino, el sonido que marca tu andar con el repique de un tambor o esa voz que clama por ti en cada levantá. Ser el penitente anónimo que vela por ti, el acólito que perfuma las calles de Elche con ese aroma a Semana Santa que tanto nos embriaga, o ese el fiel que deja flores a tus pies y a los de tu Santa Madre. Ser, en definitiva, parte de ti es lo más grande que podía habernos pasado en esta vida. Tanto, que ni tan siquiera somos capaces de proferir palabras que hagan justicia a esta maravilla que supone ser de ti.

Por eso, tener la oportunidad de escribir junto a TÍ una nueva página de oro en la historia de esta Hermandad, a la que viste nacer hace ya 150 años... bueno, ¿existe algo de lo que poder sentirse más orgulloso? ¡Qué privilegio!, Señor de la Caída, recorrer las calles de tu ciudad un 4 de octubre como este. Cuantísima emoción poder contemplar tu rostro en el Altar Mayor de la Basílica de Santa María, junto a nuestra Patrona, y ver cómo incluso lejos de tu casa sigues rodeado de los tuyos; de esos fieles que vayas donde vayas siempre te acompañan. Qué alegría ver a cientos de personas postrarse ante tus pies porque sí, porque eres su Cristo; o disfrutar de esos cánticos celestiales que muchos te dedicaron durante ese maravilloso quinario con el que tus hijos querían rendirte honores.

La semana en la que permaneciste en la Basílica Mayor; los cinco días de cultos, altares, ofrendas, rezos, abrazos, lágrimas... insisto, ¿existe algo de lo que poder sentirse más orgullo? Y sí, se puede de decir que sí. Porque el 4 de octubre, el día en el que tus hijos y cientos de ilicitanos más te acompañaron de vuelta a casa durante la Salida Extraordinaria que conmemoraba el 150 Aniversario de tu Hermandad, nos hiciste gritar con orgullo “¡yo soy de La Caída!” Yo soy aquel que cada Martes Santo, con la faz cubierta por un capirote, las baquetas del tambor en la mano o las zapatillas de esparto listas para rachear, sale a la calle para ensalzar tu gloria. ¡Bendita sea!

Y bendita nuestra fortuna por ser parte de algo tan irrepetible. Por ser partícipes de una Salida Extraordinaria que dejará una huella imborrable en el corazón de los ilicitanos. Verte, Señor mío, recorrer las calles de la ciudad en solitario al son de la música de la Banda de Cornetas y Tambores del Stmo. Cristo de la Columna de Daimiel; contemplar impresionado el majestuoso exorno floral sobre el que descansaban tus rodillas desgastadas; ver ese imponente cuerpo de acólitos de la Hermandad de Santa Genoveva en Sevilla abrir paso con una gran nube de incienso a su alrededor... verte, en definitiva, pasear por las calles de tu pueblo tal día como aquel 4 de octubre es una estampa que jamás olvidaré.

Como tampoco olvidaré tu llegada a la parroquia de San Juan Bautista, previo paso por El Salvador, donde el repique de las campanas anunciaba la llegada del Mesías; la entrada del Cristo Caído a un barrio, el del Raval, que esperaba ansioso sus regreso por esas calles.

Aquella noche hiciste llorar a más de uno de alegría. Y todavía quedaba lo mejor: el encuentro con tu santa madre, la Virgen del Rosario, que te esperaba con los brazos abiertos a las puertas de la Parroquia de San José, rodeada por la tenue luz que ofrecían los cirios en su candelería y los faroles que la Hermandad de Pasión cedió para tal ocasión. ¡Qué maravilla! El recogimiento de ese momento, el silencio que imperaba en ese preciso instante en el que vuestras miradas se cruzaron, fue la muestra de amor más grande a la que un cofrade puede asistir. Y entonces llegó el fin.

La Hermandad culminaba la Salida Extraordinaria en el patio trasero de San José con el orgullo y felicidad del que sabe lo ha dado todo porque ese día fuera irrepetible. Un acontecimiento historico para la Semana Santa ilicitana y para la ciudad de Elche, en especial para toda nuestra Hermandad y para nuestros hermanos, que dificilmente olvidarán ese año y ese día, un año y un día que ya forma parte de la história de la Hermandad: 4 de octubre de 2014.