Crónica 2010

El olor a incienso inunda las calles cercanas a la Iglesia de San José. Decenas de nazarenos con vestas negras marchan lentamente hacia la Basílica de Santa María al son del incesante repicar de los tambores y en la distancia, bañado por un mar de oscuridad, se yergue Nuestro Padre Jesús de la Caída que avanza con los pasos firmes de sus costaleros que inician su estación de penitencia como mejor saben: rezando con los pies.

Miles de fieles quedan sobrecogidos por la dura y melancólica mirada de un Cristo que sufre camino del Calvario acompañado por su Santa Madre que, no lejos de él, le sigue lentamente mecida por sus costaleras. El camino es duro, empezando por la cuesta de Santa Ana, pero pétalos cayendo de los balcones y los aplausos y el ánimo del público al paso de estas dos cuadrillas se muestran como el mejor remedio para el cansancio. Un año más, el barrio de San José se ha volcado con su cofradía y un año más, ésta ha tratado de gratificarles paseando a su Cristo y Virgen como mejor saben.

No hay dudas de que éste prometía ser un año complicado a muchos niveles, pero el esfuerzo aunado de un gran grupo de personas trabajando desinteresadamente han permitido que este año de crisis económica, la cofradía realice la mayor cantidad de obras de caridad hasta la fecha, así como también se han potenciado aspectos como la formación cofrade y cristiana. También la incorporación de la cera en los últimos tramos de nazareno ha dotado de una mayor solemnidad al cortejo procesional, que este año estrenaba nuevas insignias como el Libro de Reglas o la Cruz Parroquial de San José, que se encargó de abrir el tramo de nazarenos pertenecientes a la Virgen del Rosario. Cortejo que además, destacó por mantenerse compacto y organizado durante toda la estación de penitencia gracias a la intensa labor de los alets.

Novedades que en mayor o menor medida han logrado crear hermandad y lo más importante, que esto se note en la calle. Y si la cuesta de Santa Ana y el recorrido por el barrio de San José mostraron el cariño que los ilicitanos tienen a esta cofradía, el tradicional encuentro con la Santa Mujer Verónica en la Plaza de Baix dio forma a uno de los momentos más esperados y emotivos de la Semana Santa ilicitana. Una levantá al cielo por parte de los costaleros del Cristo Caído y una reverencia de las costaleras de la Verónica dieron paso a la aparición de la Santa Faz sobre el paño que la santa porta en sus manos, lo que desató los aplausos de los centenares de ilicitanos que allí se congregaron.

Todavía quedaba un momento especial más. El encuentro del Hijo Caído con su Madre del Rosario, más guapa que nunca gracias a la labor de las camareras y el vestidor, frente a las puertas de la Basílica de Santa María. Cornetas y tambores empiezan a sonar con gran rotundidad; una sucesión de pasos decididos marcan el andar del Cristo y una madre que llora por el sufrimiento de su hijo espera pacientemente frente a él. En no pocas ocasiones se suele escuchar la pregunta “¿por qué eres costalero?” Momentos como éste pueden tomarse como una respuesta. Y es que frente a la patrona de Elche, los corazones de todos los cofrades de La Caída y sus familias quedan unidos bajo el son de un mismo tambor que les marca el camino.
Un camino que los costaleros y costaleras recorren lentamente hacia el interior del templo porque saben que en cuanto suene el martillo y la voz de los capataces, tendrán que esperar un año entero para poder volver a sentir que son los pies del Señor y su Madre.

Un Martes Santo para el recuerdo no porque la estación de penitencia haya salido bien, ni porque las Imágenes Titulares y los nazarenos que las acompañaban completaran una buena procesión. Si por algo se ha caracterizado este día ha sido por el sentimiento de fraternidad, por la sensación de que todos debíamos trabajar remando en una misma dirección para enaltecer al máximo la imagen de la cofradía. Las largas chicotás, las levantás al cielo, o el gran acompañamiento musical con el que se revestía al cortejo procesional son algo secundario frente a este objetivo, y todos debemos sentirnos orgullosos por lo que se ha logrado.

Mil cosas se pueden mejorar y otras mil más se pueden afrontar este año que nos queda hasta el próximo Martes Santo, pero lo que va a ser difícil de superar es el espíritu de entrega que se mostró durante toda la semana de Pasión.

Salida del Paso de Misterio de la Casa de Hermandad

Alberto Pastor
Gabinete de Prensa de la Cofradía de la Caída de Nuestro Padre Jesús y María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos