Crónica 2012

Sin el calor de la Madre

Voló más alto que nunca. Caminó más sereno y decidido que otros años. Resplandeció como no se recordaba desde hacía tiempo sobre un manto de iris y rosas. Los cofrades contamos los años de Semana Santa en Semana Santa, y eso se notó en la fuerza y ganas que mostraron los costaleros al portar al Cristo Caído de San José como si llevaran siglos sin hacerlo; pero solo fue un año. Un triste recuerdo que felizmente quedó en eso, un recuerdo.

Elegantes, meciéndolo como solo Él merece y llevándolo al cielo para que los que allí nos miran pudieran besar a su Cristo al menos una vez más. El Martes Santo de 2012 ha sido un día muy especial. Triste porque nuestra Santa Madre no recorrió las calles de Elche tras su hijo como venía haciendo con tanta solemnidad desde hacía años. Complicado, porque una vez más los cofrades tuvimos que mirar al cielo con más cara de preocupación de la esperada. Pero a su vez, también feliz porque las cosas salieron mejor que nunca y nuestro Señor pudo volver a su barrio tras bendecir las calles de Elche a su paso.

Todo ello a pesar de que el permanente recuerdo por la ausencia de la Virgen del Rosario fue, sin duda, un gran lastre en el corazón de los cofrades; aunque nadie mejor que las costaleras de la Madre de Dios saben lo duro que ha sido este camino que recorrió en solitario nuestro Cristo. Pero ellas, demostrando su fuerza de voluntad y espíritu, fueron las primeras que con su luz, representada terrenalmente por grandes cirios, mostraron el camino que debía seguir el Señor.

Y fue esa llama, el calor de las mujeres que rezan con los pies, la que hizo que los costaleros lo dieran todo en esa noche tan mágica. Casta y saber estar que empezó a vislumbrarse durante la subida de la cuesta de Santa Ana, en la que cientos de ilicitanos quedaron impresionados ante el andar decidido de su Cristo de la Caída. También la calle Aspe, cada vez con una mayor afluencia de público, mostró que son miles los fieles que desean tener lo más cerca posible al Señor, que con su mirada perdida y cargada de dolor es capaz de entrar en lo más hondo de las personas.

Fotografía: Victor Soler

Para el recuerdo quedará también la entrada del Cristo a la Plaza de Baix, donde le esperaba la Santa Mujer Verónica, que se podría resumir en las palabras de uno de los capataces. “Y ahora, el que quiera ver a su Cristo que vuelva al barrio con él.” Porque este año, el Caído de San José volvió a su Casa de Hermandad para descansar con los suyos. Y fueron decenas los ilicitanos que decidieron acompañarle por las estrechas calles del centro, que parecían hechas a medida.

Un intrincado y duro recorrido que permitió además contemplar la enorme belleza del paso tallado por el ilustre Guzmán Bejarano, a la vez que los fieles allí presentes sintieron el aliento de los costaleros, a los que tenían a escasos centímetros de distancia. Y poco a poco, con el empuje de todos, el Señor alcanzó el Puente de Santa Teresa deteniéndose ante los patronos de la ciudad: San Agatángelo y la Virgen de la Asunción.

Justo en ese momento se iniciaba un regreso al barrio de San José que marca historia. Y lo hizo además con el Señor entrando prácticamente a oscuras, a excepción de esos cirios que le marcaron el camino durante toda la noche, al son de una banda de cornetas y tambores que lo dio todo de principio a fin.

Tristeza y alegría, añoranza y esperanza… son muchos los sentimientos opuestos que se cruzaron durante la noche del Martes Santo; pero las lágrimas de alegría y las caras sonrientes con las que se recibió al Cristo en su Casa de Hermandad son el mejor regalo que puede obtener un cofrade. Y es algo de lo que todo el mundo debe sentirse orgulloso. Porque año tras año se está consiguiendo crear lo más importante, que es el sentimiento de unidad y familia que toda cofradía y hermandad debe tener.

Nuestras costaleras y los fieles a la Virgen del Rosario sufrieron más que nadie, pero nunca lo hicieron en solitario porque ahí estaban sus hermanos cofrades dispuestos a poner una sonrisa en su cara. Una que, esperamos, podamos compartir todos juntos cuando el Señor y su Santa Madre recorran las calles de Elche en compañía de sus hijos cofrades el próximo Martes Santo de 2013.

Alberto Pastor (Responsable de Prensa y medios de comunicación de la Cofradía de la
Caída de Ntro. Padre Jesús y María Stma. del Rosario)