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Consiliario

Nos preparamos para celebrar la Semana Santa. Todos los miembros de la Cofradía de la Caída de Nuestro Padre Jesús y María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos estáis retomando la ilusión y los preparativos para ofrecer a todos el paso de Cristo que cae y se levanta y a la Madre que va siguiéndole por la Vía Dolorosa.

Se acerca la Semana Santa y estáis esperando, unos para llevar sobre vuestros hombros por las calles de Elche el paso de la Caída de Cristo con su Madre, y otros para veros a ritmo de tambor que anuncie su llegada y proclame su presencia camino del Calvario.
No es una representación teatral que cada año se puede repetir con actores más o menos cualificados. No es una obra lírica que cante la belleza de una escena floral y escultórica. Tampoco será una tradición ancestral que hunde sus raíces en tiempos lejanos.
Será una escena del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, una escena real de su vida y pasión. Una escena para recordar a los cristianos lo que Jesús de Nazaret vivió en su pasión y amor por el mundo, por la humanidad y por Dios. Una escena, si se permite decir, para explicar a los demás, a los no cristianos, que también la grandeza de la humanidad y del amor a Jesús, el Cristo, enviado por Dios a la humanidad, el Hijo de Dios.

Jesús de Nazaret vivió con coherencia su vida hasta el final. Aquello que anunciaba y proponía en su mensaje lo defendió con la valentía del que lleva la Cruz como castigo y cae con ella, pero vuelve a levantarse para seguir diciendo que su palabra y su vida las defiende con valentía hasta el final. Jesús es castigado a la muerte en la Cruz porque proponía una revolución en el mundo, que los de su tiempo no aceptaron.
En primer lugar, la revolución de un “Dios que es Padre”. Hasta entonces hablar de un “Dios personal” era algo desconocido, para unos innombrable, para otros los únicos Dioses eran los emperadores, o animales de fábula.
En segundo lugar, la revolución de la “dignidad humana”, hasta entonces el hombre podría ser esclavo como algo normal, sólo unos pocos tenían el privilegio de cierta dignidad, -los ciudadanos romanos. Jesús dignifica a la persona reconociéndole su categoría de Hijo de Dios.
En tercer lugar, la revolución del amor. Frente al imperativismo del “ojo por ojo, diente por diente”, frente a tantas guerras abiertas, Jesús pasa amando y luchando contra toda forma de maldad y propone paz y el amor, amor a Dios y amor al prójimo. Y después de su muerte nos ofrece en cuanto lugar la “revolución de la Vida”, resucitando ha vencido a la muerte y el mal del mundo. Él vive para siempre.

Es comprensible que alguien que sabia lo que proponía y por lo que luchaba, era capaz de defenderlo aunque le condenaran a muerte, le pusieron una Cruz y se cayera varia veces con ella.

Ahora, al recordar estos momentos de su pasión, con vuestro paso de La Caída, estáis evocando no solo aquel momento físico, sino el sentido por el que Jesús fue capaz de luchar y dar su vida. Tenéis una ocasión singular para seguir proponiendo la fuerza y la valentía de Jesús para que todos sigamos luchando por un mundo sin violencia, sin guerra, sin odio, sin Dios.
La revolución que Jesús inicio no ha concluido, la hemos de llevar a cabo todos los cristianos, los que decimos que creemos en Él.

Cada Semana Santa no es solo memoria de hechos históricos, sino memoria del sentido y del mensaje que Jesús nos propuso para seguir haciéndolo realidad.

Miembros de La Caída. Vivid intensamente esta escena de la pasión cada día de la Semana Santa, pero vivid desde Cristo también cada día de vuestra vida, para que haya siempre esa sintonía entre lo que representáis y vivís.

Que Dios os bendiga a todos.

Vicente Miguélez Miguélez
Consiliario espiritual de la Cofradía de la Caída de Ntro. Padre Jesús y María Stma. del Rosario